De Gea

Navas, Escudero, Sarabia y Correa invocaron el espíritu de las grandes noches y convirtieron el Ramón Sánchez Pizjuán en aquello que fue en los tiempos épicos de Dani Alves y Frederic Kanouté. Se vivieron 90 minutos intensos, emocionantes, de comunión entre equipo, grada y escudo, y se logró que Jose Mourinho y su Manchester United se viesen inmiscuidos en un tipo de fútbol que no les interesaba. Ese fue el gran éxito del Sevilla y del sevillismo. Pero después del mismo, esperaba un imbatible David De Gea que es, hasta hoy, no sólo el portero, sino también el as más decisivo de esta Champions League.
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De inicio, Montella optó por lo de siempre y Mourinho tomó decisiones adaptadas. En concreto, dibujó un 4-3-2-1 en el que sacrificó a Paul Pogba en beneficio del joven centrocampista Scott McTominay, un chico de gran planta y despliegue físico que en calidad de interior izquierdo parecía tener la misión de entorpecer las acciones de Ever Banega. En total, hasta cinco jugadores del United saturaban el carril central, que es donde el Sevilla, desde la sociedad Banega-N´Zonzi, más toca la pelota. Y donde más la tocó (su doble pivote se asoció hasta en 45 ocasiones). Sin embargo, la energía del Sevilla y, en especial, la valentía de sus dos laterales, Jesús Navas y Sergio Escudero, pesó más sobre la velocidad del partido que el atasco interior mascullado por Mourinho. Los dos españoles asumieron responsabilidad, progresaron sobre el campo y metieron ritmo al juego en cada participación. Las sensaciones visuales conectaban más con las pretensiones de Montella que con las de los Red Devils.
El problema del Sevilla FC se presentaba a la hora de transformar su dominio territorial y rítmico en ocasiones de gol. El hecho de que, pese a la omnipresencia de N´Zonzi y Banega, fuesen Escudero y Navas los motores prácticos del ataque hispalense derivaba en que las recepciones de Correa y Sarabia se produjesen de un modo muy vertical y plano: el juego estaba abierto y seguía abierto, es decir, el sistema defensivo inglés no era removido. Cuando, de la forma más habitual, Correa recibía la pelota desde Escudero y se disponía a encarar a Valencia -sobre quien exhibía una superioridad individual evidente-, se topaba después con un mínimo de dos ayudas escalonadas prestas a abortar sus iniciativas. Quizá, se echó en falta una relación más prolífica entre el Mudo Vázquez y sus extremos de cara a mezclar y sorprender. Así, se podrían haber marcado diferencias de mayor rentabilidad.
Al fin y al cabo, medirse a un fenómeno siempre altera el cauce natural de las cosas. El Manchester United tiene uno bajo palos y, para batirle, se requiere: o de un volumen ofensivo que Mourinho reduce con su acumulación, o de una finura en la definición que el Sevilla no tiene dinero para comprar, o de una claridad en las ocasiones a resolver que, debido a lo expuesto, el conjunto de Montella no propició.
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Lo que, en la práctica, sí hizo muy bien el Sevilla fue controlar la transición ofensiva del Manchester United; el guardameta Sergio Rico pasó por ser el futbolista menos exigido del encuentro.

El cazador

La grada del Westfalen Stadion acogió a Jürgen Klopp de la misma forma que Camarón recibió las primeras notas de Paco de Lucía, Hitchcock encuadró a Cary Grant o Robe escuchó sus canciones coloreadas por Uoho. Sólo ocho años después de ganar la Liga de Campeones, el Borussia Dortmund estuvo a punto de declararse en bancarrota, en 2005. El club, al borde de la desaparición, regateó el drama alcanzando una serie de acuerdos comerciales, entre ellos, el de cambiar el nombre de su mítico estadio por el de “Signal Iduna Park”.
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Desnortado y asfixiado por la crisis, el equipo teutón presentó a un tipo rubio, afeitado, y sonriente. Muy sonriente. Jürgen Klopp parecía ajeno a la realidad de un club que, de golpe y porrazo, se encontró con una medicina que curó todos sus males. El hoy entrenador del Liverpool ganó dos veces la Bundesliga y una vez la Copa de Alemania, pero su gran legado fue devolver al equipo amarillo a la primera fila de la élite mundial, a pesar de que el sabor de boca no fue del todo dulce por culpa del subcampeonato en la Liga de Campeones 2012/2013.
Esa fue la fortuna de Robert Lewandowski, que llegó al Borussia Dortmund en el verano de 2010 como apuesta personal de Sven Mislintat, mano derecha de Michael Zorc durante ocho años en Dortmund y hoy en las filas del Arsenal después de haberse mostrado como un genio del ojeo tras acometer fichajes como el del polaco, Aubameyang u Ousmane Dembélé. Porque Lewandowski sin Klopp hubiera sido como si a Paco le hubieran puesto en las manos un banyo en lugar de una guitarra española; seguramente hubiera llenado locales en Algeciras, pero no teatros en Nueva York.
Fue poco a poco, porque el primer Lewandowski del Dortmund, que salió campeón de la Bundesliga casi diez años después, era suplente de Lucas Barrios. Y lo cierto es que en aquel momento lo que sorprendía era pensar que aquel joven de 22 años fuese a desbancar de la titularidad a Barrios, titular en el éxito que supuso volver a vencer el título liguero y complemento perfecto para el juego de bandas de Blaszczykowski o Grosskreutz, además de ser la referencia de la que Kagawa y Mario Götze se aprovecharon de forma constante. Sin embargo, Klopp se guardó una carta en la manga que comenzó a enseñar de forma más regular a partir del curso 2011/2012, y que llevó a Lewandowski a ser uno de los mejores delanteros del mundo.
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Cuando Nuri Sahin fue votado mejor jugador de la Bundesliga 2010/2011, al final estaba dando la cara por un equipo con un registro más amplio pero que, en aquel momento, era identificado, quizás por la reciente aparición del Barça de Pep Guardiola, con un estilo relacionado con construcciones de pelota más pausadas. Lo cierto es que no estaba desencaminado en según qué circunstancias, porque Sahin racionaba los primeros pases a un ritmo bajo, y la presencia de Götze y Kagawa por delante, a los que Klopp juntó con bastante regularidad, provocó que el Dortmund controlase por dentro y profundizase por fuera, aprovechando la presencia de Barrios en el área y esa explosividad en los últimos metros de Blasczcykowski y Grosskreutz, que necesitaban la cal para ser productivos en unos ataques posicionales casi obligados por el hecho de que Sahin condujese el barco y que Barrios fuese el nueve.

Xabi Prieto

Todos los jugadores y aficionados que se identifican con Xabi Prieto saben por qué. Reconocen pertenecer a un lugar en el que se ubica su toque, su andar y su juego. No necesitan rememorar o repasar el porqué eso ocurre con él y otros jugadores, pero es innegable que lo desprendido por su indudable calidad siempre se escribió con tinta indeleble. Y lo hizo, principalmente, con el paso del tiempo. El fútbol de Xabi comenzó a tener su correspondiente trascendencia cuando paso a ser quien dosificaba los tiempos de la jugada; cuando se vio rodeado de juventud, ímpetu y derroche físico. Su plenitud se entendió y cobró valor supremo cuando gozó, a su alrededor, de la plenitud física y competitiva de los que estaban llegando. Ahí, Xabi se convirtió en el profesor de la Real Sociedad, una lección de orden y pausa para los proyectos más estimulantes que le tocó vivir a Donosti y a Anoeta.
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El fútbol, principalmente el más reciente pero en general, necesita un momento en el que los equipos se detienen. Ese momento suele tener un representante, que va a parar las jugadas en multitud de instantes dentro de un partido. Lo que sí ha logrado el fútbol más moderno para distanciarse de su pasado, es que esa función ya no recae en una sola figura, normalmente la de un centrocampista, sino que puede verse reflejada en muchas demarcaciones. Hoy en día, dicha misión puede corresponder a uno o a varios jugadores al mismo tiempo, seguramente no con la misma relevancia en todos ellos, pero la jugada puede descansar y reordenarse en un delantero centro -Benzema, Firmino-, en un centrocampista -Xavi, Kroos-, en hombres de banda -Isco, Iniesta-, o incluso en laterales -Filipe Luis, Philip Lahm-. Y en la Real Sociedad, hubo un momento en la carrera de Xabi Prieto en la que todo eso cobró sentido. No sólo la idea en sí, sino la figura del ’10’ donostiarra.
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Su fútbol se ubicó siempre entre líneas, justamente la zona del campo donde el engaño dispone de más potencial para ser protagonista. Y en esa zona se vio a Xabi Prieto en dos roles bien diferentes. El primero, de mediapunta, de clásico ’10’. Allí, Xabi interpretó la posición como necesitaba su equipo. La Real ha conformado colectivos recientes que han manejado dos registros, tanto por separado como yuxtapuestos. Un pase de seguridad en salida de balón y un contragolpe y un juego de transiciones de enorme vértigo. Y como los que juegan bien rara vez entorpecen ni molestan al juego, aunque Prieto fuese lento de talones para correr, la madurez y el tempo compensaban y aportaban lo que su equipo demandaba de su enlace. Fue en la banda donde, no obstante, más ordenó a los suyos. Aparentemente desviado del epicentro del juego, allí nació el Xabi Prieto más distinguido.
Porque allí es donde mejor se ordenó el equipo, donde Xabi fue el mejor Xabi. Rondando y pasando los 30, Prieto tenía un sentido propio y valoradísimo en los sistemas de la Real. Si con Montanier fue la pausa del contragolpe o de un ritmo más alto, con Eusebiofue el orden de cada automatismo.

Fabinho

Creo que más o menos se ha comentado, pero tengo algunas conclusiones respecto a este Liverpool tan estimulante:
– Klopp, a sabiendas de que no puede fichar como sus rivales en liga, quiere hiperespecializar su plantilla en torno a su idea de presión asfixiante y verticalidad. Le vale contra equipos que quieran la pelota (Champions) pero te puede hacer sufrir contra equipos que te la den (regularidad en Premier). Para mí, el salto competitivo del Liverpool debe ser en Premier y no en Champions para poder acercarse a los réditos económicos que perciben sus competidores.
– En consecuencia, considero que el Liverpool necesita otro atacante de perfil diferente a las tres malas bestias que ya tiene: un delantero que ataque el espacio y estire; un delantero referencia que fije centrales, un extremo que juegue a pierna cambiada y pueda generar fútbol por dentro… Creo que esta idea se refuerza comprobando la aportación del banquillo en esa posición en esta temporada, muy alejada de las maravillas que hemos visto del tridente titular.
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– No sé si es por llevar la contraria, pero creo que la portería y la defensa no necesitan excesivos toques (quizá otro central). La inestabilidad de los equipos de presión alta e intensidad no se corrigen en la defensa sino en el centro del campo. Henderson/Fabinho/Naby Keita suponen una sobrada garantía en este apartado. Karius me parece un buen portero que ha sido sometido a un desequilibrio permanente frente a él. Lo evaluaría a partir del curso que viene.
– Me ilusiona un hipotético fichaje de Fekir, porque me encantaría verle en partidos top miércoles y domingo, pero creo que estaría muy MUY fuera de la dinámica que exige el juego red. Fekir juega como quiere y hace lo que quiere, economiza el sprint como pocos jugadores en Europa. En Premier podría funcionar como mediapunta en un esquema de tres centrales (Hazard), absolutamente liberado de cualquier responsabilidad que el no desee asumir. El Liverpool ni tiene ese perfil en el 11 ni le va a dar a Fekir esa prebenda.

Dicho todo esto, me encanta la idea de Klopp para su equipo el año que viene. Creo que va a ser un equipo divertidísimo de ver y con posibilidades de machacar sin piedad a los grandes de Europa.Encuentra camisetas y equipaciones de la Liga: Real Madrid, Barcelona, Atletico de Madrid, Valencia, Sevilla.
Porque, para empezar, una de las muchas posibilidades que ampara la llegada de Fabinho es que el mediocentro del próximo Liverpool pase a estar construido, además del brasileño, por Henderson y el propio Keita; tres piezas que, en manos del técnico alemán, estiran ipso facto el nivel, las opciones y el potencial de la pareja que, dejando a Henderson a un lado, plantó cara ante el Real Madrid (Milner y Wijnaldum) tras la lesión de Oxlade-Chamberlain. Así las cosas, a la espera de ver cómo se desenvuelve el Liverpool –entradas y salidas- a lo largo del verano, lo cierto es que ya se empiezan a intuir pistas de lo que quiere Klopp para la 2018-19. Y mientras no sepamos qué retoques se aplicarán en torno a Virgil Van Dijk, la adquisición, en ese sentido, de uno de los diez mejores pasadores de la última Ligue 1 lleva implícitos muchísimos detalles.

Tottenham vs city

El tema del fracaso de Pep en Munich se da porque para mi el publico le da un estatus a furbolistas como Lewandowski, Muller, Alaba, Boateng, que no va acorde a su realidad. Buenos jugadores pero del grupo de los mejores? Para mi esta claro que no
Creo bastante evidente que Guardiola no ha tenido una plantilla desde que se fue del Barcelona de la calidad del Madrid actual por poner un ejemplo, diria que incluso con Neymar, Luis Suarez en plena foma(y sin jugar con Uruguay) es superior al Bayern, eso teniendo en cuenta las plagas de lesiones que tuvo en los momentos claves, ademas de en ese caso pelear contra la cultura propia de ese equipo.
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El City…. En los tiempos actuales por un jugador de nivel medio se paga lo que hace cinco por un superclase, el mercado esta tan inflado que como el Madrid no gane la Champios nos vamos a ir a cifras historicas por lo escandaloso del montante.
La entrada de Otamendi, quien ingresó al campo en lugar de Sané, llevó al City a retomar su módulo de tres centrales y dos carrileros. Esta decisión, con Walker –derecha- y Delph –izquierda- por fuera, ensanchó las paredes del equipo sky blue de modo que, haciendo correr la pelota de forma exterior, logró desarticular cualquier reducto de presión por parte del Tottenham. Sterling, liberado así del carril derecho –y más si cabe tras la entrada de Bernardo Silva, ya con el marcador a favor-, se encargó de materializar la decisión de su entrenador tras una acción embarullada en el área. Un uno a tres en el que Guardiola volvió a acertar de pleno con sus decisiones; donde Sterling, a pesar de cerrar la contienda, volvió a fallar más ocasiones de la cuenta; y que deja al City, a expensas de lo que haga en estos días el United, con demasiada distancia para tan poquito margen.
El Tottenham consiguió reengancharse al encuentro justo antes del descanso, y ese subidón moral secundó ciertos fantasmas en el City de cara al segundo asalto. El Tottenham salió del vestuario con una intención mucho más agresiva por recuperar el balón. Un nuevo escenario que comandó Dembélé como pivote izquierdo. El futbolista belga trató de imperar sobre el césped por físico, bien para recuperar –yendo al choque- como para imponer su sello –a partir de sus conducciones-. Un capítulo que no secundó el pánico entre los tres palos de Ederson, pero que sí obligó a Guardiola a cambiar de estrategia; por última vez en el encuentro, pues resultó decisiva.
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Guardiola aceptó el invite que le propuso el Tottenham de inicio. Pochettino, sobre su ya clásico 4-2-3-1, organizó al equipo en un bloque medio, en el que Alli, Eriksen y Lamela, de izquierda a derecha por detrás de Kane, fueron los únicos con potestad para romperlo a la hora de presionar la salida del City. Los cuatro atacantes y siempre uno entre Dier y Dembélé, en función del carril por el que circulase el esférico, trataron de cercar así los primeros pases de los de Mánchester, adelantando a su vez a Sánchez y Vertonghen por encima de la divisoria. Un compendio que el City, con Gabriel Jesús en punta, castigó de la manera más primaria: de un balón largo de Kompany a la espalda del central colombiano.

Tottenham vs city

A ver, que nadie esta reduciendo esto al misticismo o romanticismo. Si has leido en la web anteriormente la linea de mis comentarios, veras que debo ser de los menos romanticos que hay en el foro.

Por lo mismo, como puedes ver digo Cristiano y Messi secundados por un plan coherente de juego detras de ellos..

“Decir que Pep no ha tenido equipos para ganar la Champions desde que se fue de Barcelona es cuanto menos gracioso”
El tema es que cuando se habla de tener un equipo para ganar tal torneo no hay que tener solo en cuenta lo que es ese X equipo, hay que tener en cuenta si pese a lo que es ese equipo es mejor que su competencia. Y aqui hablamos no de ganar la Champions, hablamos de ganarsela a Messi en su momento acompañado de Suarez-Neymar-Iniesta- Alves-Piqué y a CR7 ahora acompañado de Ramos-Marcelo-Modric-Kroos e Isco.

Pese a que se puede decir que vivimos la epoca “de los entrenadores” creo que aveces sobredimensionamos su importancia y nos olviidamos que esto lo juegan los futbolistas
De nuevo, hay un punto medio. ¿Tu crees que si sacamos a Zidane y ponemos a Juancho de la Peña en el Madrid va a pasar fase de grupos? Creo que se responde sola la pregunta. El entrenador es una pieza con una importancia infinita.

Lo que tu llamas sobredimensionar, a mi me parece que es subestimar constantemente. Este Madrid ganador de Champions, es el Madrid de Zidane. No el Madrid de CR. No el espíritu de Juanito ni nada de eso.
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Esto lo digo para hacer énfasis en el entrenador, claramente.

“Messi en su momento acompañado de Suarez-Neymar-Iniesta- Alves-Piqué”.

Ese mismo Barcelona ha perdido. Y ya varias veces.
Y así con todo.

“El tema es que cuando se habla de tener un equipo para ganar tal torneo no hay que tener solo en cuenta lo que es ese X equipo, hay que tener en cuenta si pese a lo que es ese equipo es mejor que su competencia.”

Vuelvo al tema Pep. Nadie jamas penso que el Madrid le anotaria un 5-0 a doble partido en Champions. Pero por xs circunstancias se dio asi. No porque era lógico. Porque es que no era nada lógico.

El Barcelona acaba de perder con la Roma!!
Pero es que nadie le quita merito al entrenador. Pero tampoco vamos a sobredimensionar su importancia, sobre todo en Champions, porque de ahi es que viene lo de tildar a Pep de fracasado por no ganar la Champions en Munich y no haberla ganado hasta ahora en Manchester.

El trabajo de Pep en ambos casos es excelso, sin matices. Tu dices “este es el Madrid de Zidane, no el de CR” . Ya, pero a la hora de la verdad quien va a a marcar la diferencia?, porque cuando del otro lado hay otro entrenador elite son las piezas sobre el terreno de juego las que romperán la tactica del rival.
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Es que la respuesta a eso la tiene las mismas sensaciones del publico¿ A que otro entrenador se le habria exigido ganar la Champions con el Bayern? O ahora con el City? Peleando contra este Barça y Madrid? La respuesta está clara: Solo a Pep y tal vez a Mourinho. Ese simple hecho ya nos habla de lo bueno que es.

Se ha tildado de fracasado a Simeone por perder la Champions? Pues no, y ojo, este teniendo a Griezmann, para mi un futbolista superior a Muller y Lewandows

Un momento

Saúl Ñíguez es un rara avis del fútbol actual. No hay duda de que es un centrocampista, no hay duda de que llegando puede ganar partidos y no hay duda de que convive con fotografías que lo han señalado como único en aparecer y erigirse en momentos de gran trascendencia. Pero en su relación con el juego es difícil encontrarle una ubicación, tanto espacial como táctica. No hay una posición concreta que lo acoja, ni una rutina clara de movimientos, sobre todo porque las circunstancias le han obligado a una presumible polivalencia que no han orientado ni encarrilado una evolución definida. Eso seguramente le ha restado algo de presencia y continuidad para una posición tan relacionada con la participación como la de centrocampista.
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Y es que entre los cajones en los que se ubican los futbolistas y sus tipologías, ha tenido espacio, especialmente valorado, aquel jugador que tiene posición de partida pero no misión específica. Las posiciones son vistas desde un prisma de posibilidades, modificándose la mentalidad con la que el jugador, el entrenador y el aficionado entienden el molde de una demarcación. Así, los delanteros, los laterales o los porteros hacen cada vez más cosas, en más zonas del campo, con una responsabilidad mayor. En dichas consideraciones, Saúl Ñíguez parece haber ido en dirección opuesta, pues puede jugar en varias posiciones pero en todas se relaciona de manera muy similar. Y esta temporada, jugando la práctica totalidad de partidos en la base de la jugada, apartado de la banda, tampoco ha parecido del todo cómodo. Suelto.
El particular contexto competitivo que afrontó el Atlético obligó a Simeone a realzar y hacer crecer piezas concretas que necesitaban de un rol dentro de un sistema que, en parte, ellos construirían. Correa ocupó definitivamente y con rango de titular la banda derecha y Thomas pasó a ser elemento titular o de rotación con plenos derechos y cantidad de minutos. En ese singular viaje por encontrar fichajes donde no los podía haber, Simeone pensó que, dado el contexto, debía de darle a Saúl un puesto en el mediocentro o como su acompañante, desligándole de una de las dos bandas. Y eso, en el momento actual, ha sido algo más difícil para él.
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La zona del mediocentro requiere de una toma de decisiones muy particular. Así lo explicaba el propio Ñíguez en una entrevista para el diario ‘El País’. En ella, Saúl argumentaba que necesita de una mayor concentración para ejercer con naturalidad la posición de mediocentro puro, una que requiere de otros tiempos. Pero además, el Atlético ha cambiado algunos comportamientos colectivos que no le han ofrecido el protagonismo que Saúl, un jugador instintivo en tres cuartos de campo, podría desarrollar. Como mediocentro, Saúl está en fase de constante aprendizaje, no sólo táctico sino también técnico, pues su control no es tan obediente y su pase no es tan capaz para encontrar a cualquier compañero en cualquier circunstancia. Pero como acompañante, en el 4-4-2 más reconocible, no hay tanta oportunidad para saltar de posición y llegar al área.

El Príncipe

Vamos a ver, yo me estaba refiriendo sencillamente a tu afirmación de que a Griezmann se le espera en la Champions. Pues se le esperaría, pero e sun jugador que ya la ah roto en Champions, así como en la Euro. Yo hablaba de fútbol, nada más. Luego, eso de que no se ha ganado la Europa League… pues ok, otros tampoco ganan la Champions, entonces, por el nivel de su rival en la final. Sería una rgumento ridículo. En cuanto a lo de los millones, no sé si es en serio. Entonces el PSG tiene a uno de 150 y otro de 300, el Madrid ni entro, el Barcelona ídem…
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“Hombre asi en principio no se puede decir que sea floja. ”
Yo no he dicho eso tampoco. No sé, es como si no contestaras a mi comentario, aunque pone que me respondías a mí. Repito que, en cualquier caso, yo respondía a lo de Griezmann, que parecía insinuar que su nivel lo mostró por estar en la EL, cuando ha hecho más en Europa que muchos antes de sus 30 años, nada más.
El partido de Antoine Griezmann es para verlo varias veces repetido. El Atlético de Madrid conquistó anoche en Lyon su tercera UEFA Europa League en los últimos ocho años, y lo consiguió, en gran parte, gracias a la memorable actuación de su número 7. A partir del minuto veinte, cuando él mismo aprovechó un error en la salida del Marsella para hacer el primero, el francés agarró el encuentro y no lo soltó hasta que, después de hacer el segundo e intervenir también en el 0-3 definitivo, pidió el cambio para que Torres tuviese su momento para el recuerdo. Hasta en eso acertó Griezmann; que en lo futbolístico, tras bordar prácticamente todos sus guarismos, demostró –junto a Gabi, Saúl, Koke, Godín o Lucas- por qué el Atlético era, desde que cayó de la Champions, el gran favorito para ganar este torneo.
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A lo largo de los noventa minutos, el encuentro dibujó hasta tres escenarios muy distintos. El primero, indudablemente, fue del OM, que entró al partido con tal vehemencia que llegó a sorprender incluso a quien, normalmente, menos duda ante este tipo de escenografías. El segundo, por la manera en la que llegó, entre el gol y la posterior lesión de Payet, golpeó duramente al equipo francés. Y el tercero, a la vuelta de los vestuarios, fue, de principio a fin, propiedad del Atlético y responsabilidad de Griezmann. El delantero rojiblanco abandonó el campo con un doblete bajo el brazo (en sus únicos dos disparos a puerta), completó un total de 43 pases (con un 88% de acierto), tocó el balón hasta en 65 ocasiones (más que Costa, Saúl y Gabi) y ganó dos tackles. Pero lo más importante de todo este batiburrillo algebraico fue el cómo, dónde y cuándo consiguió aplicarlo Antoine Griezmann. Él cambió el encuentro.
De primeras dadas, la entrada de Zambo Anguissa fue toda una declaración de intenciones. El futbolista africano, que le ganó el pulso a Maxime Lopez por un puesto en el once titular, hizo imperar su físico desde bien temprano.

Benzema

Además de eso, hay otra cuestión que para que el Real Madrid se ordene es muy importante, y es su juego de espaldas. Mientras que Isco, Asensio, y por supuesto Kroos y Modric, necesitan ver la portería rival de cara para estar cómodos, el francés sabe jugar viendo de frente a Keylor Navas. Eso resulta fundamental en términos de control, ya que el otro jugador capaz de dominar ese registro dentro de la plantilla -al margen de un Mayoral que a día de hoy no tiene la soltura que se exige en la élite- es Cristiano Ronaldo, cuyo objetivo -y más si Benzema no mejora sus números y Bale no es indiscutible- es acabar las jugadas.
A partir de aquí hay muchos pequeños detalles que quizás no tengan tanta importancia en sus titularidades, pero que pueden pesar. Por supuesto, ejercer de distracción para los centrales y que Cristiano Ronaldo logre remates más cómodos es una de ellas, pero no parece un argumento de suficiente peso como para que Zidane siga apostando por él de forma tan sólida. Sin embargo, que Benzema consiga tener influencia en llevar al Real Madrid a controlar los partidos, sí que parece un motivo irrenunciable, al menos hasta que Zidane encuentre otra fórmula que además de eso le dé goles. Camisetas de Fútbol de las Selecciones del Mundial 2018.
La visita a Múnich volverá a abrir la incógnita y Zidane, una vez más, estará en la tesitura de tomar una decisión que, si está generando tanto debate y hay posiciones tan divididas, es por algo. No obstante y precisamente ante este Bayern, donde o Heynckes hace algún ajuste puntual o Javi Martínez va a tener que defender muchísimo espacio en el carril central, se vuelve a presentar un escenario para que Benzema tenga peso de cara a ofrecer a los suyos control y sobre todo, a gestionar esas transiciones desde la defensa hasta el ataque, en un partido donde se espera intercambio de golpes. A eso hay que sumar su tipo de movilidad, que hará abandonar a Hummels y Boateng el área, contexto en el que, probablemente, no podrán recuperar su espacio para evitar el remate de Cristiano Ronaldo.
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La capacidad sensorial de Benzemá en las contras está al ataque de poquisimos futbolistas.
Yo creo que el principal problema no es la falta de goles (que también, obviamente, porque las cifras son bajísimas), sino que desde 2016 está más irregular que nunca a nivel de juego. No se puede decir que esté siendo una constante en ese sentido, y, si a eso se suma la falta de gol, de ahí el debate. Benzema desde 2016 ha tenido muchos partidos en los que no solo no jugaba bien, sino que estaba impreciso técnicamente (curiosamente, 2016, su mejor año a nivel goleador por lo que le pidió Benítez, trajo consigo en la Undécima al Benzema más estrecho en cuanto a movimientos e influencia en el juego desde que llegara Carletto). Se le iban largos los controles, los pases no tenían la tensión adecuada.
Mismamente, el año pasado en Munich no marcó, pero si jugara siempre como jugó ese día las críticas serían mucho menores.

Benzema

La temporada pasada, Karim promedió 2,6 remates, y la anterior, 3,3. La 2014/2015 hizo 2,25 por partido y la anterior, 2,3. Cifras que oscilan desde su fichaje por el Real Madrid, pero siempre manteniéndose por encima del registro de 1,93 de este curso. Llegados a este punto entra un factor de confianza que está pareciendo decisivo en el innegable bajón del galo, que ya recibió un cambio de mensaje proveniente de Zidane, siempre proteccionista, cuando en la previa al encuentro ante el Málaga dejó caer un “tiene que marcar”, quizás más enfocado a que buscase más finalizaciones y no a echar en cara el poco acierto en las que ha buscado.
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La pregunta es si, tan evidentes como son los malos números del delantero francés, ¿por qué a Zidane le cuesta tanto prescindir de él? El problema del remate, si fuese la única preocupación del técnico blanco, sería “muy fácil” de resolver. En la plantilla cuenta con dos de las mejores zurdas del mundo para disparar a portería, y es casi incuestionable que si Bale o Asensio fueran los que golpeasen a puerta cuando lo hace el francés, mejorarían de largo los números de Karim. Sin embargo, Zidane insiste con él en los partidos clave, y cuando no lo ha hecho, como esa vuelta ante la Juventus de Turín en el Bernabéu, al equipo le ha costado más mantener el control de la situación.
La explicación es que Zidane está atado a la figura de Benzema, y es así por un tema de perfil exclusivo dentro de la plantilla. Además, las características del nueve blanco hacen que esas virtudes sean más necesarias en la Champions League, donde el caos es más reinante y, por lo general, los rivales y más en fases avanzadas, juegan de tú a tú. El técnico blanco, de hecho, ha encontrado en el plan Lucas – Asensio una fantástica variante tanto para atacar defensas cerradas, como para cambiar un partido, como para defender mejor los espacios en campo propio. Sin embargo es difícil encontrar la fórmula para que Casemiro e Isco, dos presencias individuales ganadoras en la Copa de Europa, ofrezcan además un control colectivo sin estar Benzema.
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Hablando de la Champions, Benzema es el futbolista del Real Madrid que mejor junta al equipo en un partido de transiciones. En esta Copa de Europa, la gran prueba estuvo en el Parque de los Príncipes. Todo nace de un tipo de movilidad muy particular. Isco y Asensio son jugadores de balón, pero su forma de pedir el cuero es muy intervencionista si hablamos de los espacios. Sobre todo en el caso del malagueño, su primera intención será acercarse al esférico para dirigir la acción. En el caso de Benzema, en esas situaciones de espacios abiertos, domina un registro diferente. Él hace un movimiento más largo hacia ambas bandas, sujeta la pelota, y hace que el equipo se junte más arriba. Al final no deja de ser un delantero, y sus desmarques sin balón son más largos, a pesar de que su gestión del cuero sea la de un centrocampista.