Cómo entrenar a fútbol a niños pequeños

Entrenar a fútbol a niños de seis  años o menos no es fácil, el secreto radica en mantenerlos activos todo el tiempo y hacer del entrenamiento un juego, de este modo, los niños asocian entrenamiento con diversión y el éxito estará más cerca.
Mostrar entusiasmo cuando los niños llegan y dejar que los niños empiecen la actividad inmediatamente. Con este método, los niños van a dejar de pensar en dónde están sus padres, y se centrarán directamente en la diversión que van a tener durante la próxima hora.
Informe a los padres de los niños de las reglas de conducta. Ahora los niños están bajo su tutela durante la próxima hora, así que ahora ellos no son los responsables de los niños. También debe informar a los padres que no indiquen a los niños cuando tienen que beber ya que usted, como entrenador, es el responsable de eso. Si un niño se retira del entrenamiento para ir beber debería cogerlo y decirle que en cuanto termine la ronda en curso podrá ir a beber. Hay que ser muy insistente en este tema durante las primeras semanas, de otro modo no llegará a conseguir controlar a los niños.
Poner a los niños formando medio círculo teniendo cada niño un balón. El entrenamiento consiste en que cada niño lleve el balón hasta el otro medio círculo que está en la otra parte del campo. Una vez salen del circulo estos balones pueden ser ‘robados’ por el entrenador que chutará lanzándolo lejos.
Al niño que el entrenador le haya robado el balón se convertirá en ladrón y ayudará al entrenador a perseguir a los niños que todavía están pasando los balones de un círculo al otro. Con este ejercicio se consigue que los pequeños practiquen el toque de balón y no solo el disparo. Además esto ayudara a que los niños pongan el balón delante de los pies y estén pendientes de lo que pueda venir por los lados derecho e izquierdo para robarle el balón.
Recordando el punto anterior, cuando lleguen al otro medio círculo es el momento de beber agua.

Este es un juego divertido hasta para adultos. Se ponen los niños en una fila cada uno con su balón. El objetivo es pasar a la otra parte del campo sin que el entrenador, que esta de rodillas en medio del camino coja con sus tentáculos (manos) el balón.
Si un niño es cogido por el pulpo, se convierte también en pulpo y se pone de rodillas en el campo para atrapar otros balones de fútbol. Se van haciendo rondas y el juego dura hasta que solo queda un niño con el balón, que será el ganador.
El juego es muy simple, pero es muy divertido para los niños y eficaz para el entrenador de fútbol base. Una vez terminado el juego, recordar que los niños beban agua nuevamente.